martes, 4 de febrero de 2014

Nostalgia de una llamada



Es muy triste o a lo mejor es solo un punto de trasnochada nostalgia alineado con  aquella frase que dice:”Cualquier tiempo pasado fue mejor”, frase que no suscribo, pero hoy me provoca titubeos.
 Las nuevas tecnologías nos están esclavizando lentamente y de forma tan sutil, que sin remedio nos arrastra su  atractiva corriente hacia el abismo.
Tienen controlados nuestros datos personales, ubicación, datos bancarios, fiscales y nuestras conversaciones, todo.
En contra de lo que durante un tiempo pudo pensar  la mía, que las generaciones más jóvenes  habían nacido en libertad y el alto precio que se pagó por conseguirla. Ahora me temo que  han nacido en una dictadura que no pesca en el pantano, pero que es invisible y por tanto imposible de combatir de la que, tal vez seamos algo más conscientes, los que cargamos con alguna veteranía por aquello de la inadaptación. Ellos lo han ido mamando despacio, como nosotros la represión. Con la diferencia que nosotros estábamos más vivos porque en la actualidad ya casi nacen hipnotizados por cables y teclas.
Una vez más nos toca bailar con la más fea. Cuando creíamos que la libertad ya estaba en nuestras manos, nos hallamos más enredados que nunca en una gran tela de araña imposible de romper.
Me ha sido imposible hacer una consulta a Endesa mediante una llamada telefónica, yo quería hablar con una persona, pero insistentemente de la forma más cansina, me atendía una máquina. Tengo que hacer un pequeño “cursillo” para hacer la consulta por internet.
 ¿Y si no tengo internet?, que por cierto no es gratis.

Una llamada telefónica es un medio prehistórico de comunicación en estos tiempos.