Amanece y todo está quieto
El sol y el viento no se han levantado
Sobre los tejados un
ambiente
Plomizo y aplastante,
trasmina desaliento.
Un cerrado silencio que todo lo estrecha.
Lentamente la calle y los ojos se humedecen.
No hay gritos de niños en colegio,
No hay ruedas que rueden la calzada.
Parece que el timbre espera
Que lo toque la eterna compañera.
