A pesar de todo, aún pinto algo.
Demasiado extensa la brecha de desigualdad que ya existe. En
poco, muy poco tiempo hemos asistido como convidados de piedra al “festín”, que se han dado unos pocos y no voy a ponerles ningún adjetivo
porque no existe el que los califique de la forma que merecen.
Lo cierto es que han
sembrado el dolor, la angustia el sufrimiento y la desesperanza de forma tan lograda,
que crece como un cáncer asesino.
A pesar de los pesares. Sí, los que acucian a casi todo el
mundo. El llegar a fin de mes, eso en el mejor de los casos, porque quiere
decir que cobrarán algo, cuando no, el llegar al fin del día pudiendo haberse
llevado algo a la boca. A pesar de que el pensamiento no se aparta de tanta
injusticia evidente, de tanta tristeza
en los rostros, a pesar de de no ver ninguna perspectiva para los jóvenes
actuales, (al menos aquí) de ver la rabia y la impotencia en su caminar, de
pensar en el futuro lóbrego de nuestros niños, olvidándonos un poco incluso del
nuestro, a pesar de todo y principalmente por ellos, quiero estar aquí y
apoyarlos lo mejor que pueda.
Sonriendo cuando lo que quiero es llorar y dando
ánimo aunque esté rota, inventando sueños aunque no duerma.