jueves, 9 de mayo de 2013

Ser abuela




Es como un enamoramiento azucarado. Pronuncias su flamante nombre con ingenuo alborozo, lo recuerdas una y otra vez con entusiasmo. Lo observas y buscas en sus rasgos reminiscencias de un  pasado feliz y te conmueves. Sabes que no te pertenece pero lo sientes tuyo.
Te provoca  una  inagotable sonrisa y a tu mirada le otorga, el indefinible brillo de la felicidad. Lo tomas en tus brazos y tus entrañas se estremecen. Sientes tu veteranía en  la vida, y quieres protegerlo a cualquier precio.
 Es un sentimiento desconocido e indescriptible, es el estreno de un nuevo rango en la jererquía familiar.
Es "ser abuela"