La noche puede ser manantial de
sueños infinitos, descanso para un
cuerpo agotado, escenario de la luna, fuente de inspiración para poetas, lecho
de pasiones imprevistas, refugio de almas atormentadas y de seres sin
escrúpulos desprovistos de sentimientos, en definitiva, la noche es espacio
para situaciones inagotables.
Ese frecuente miedo infantil a su
misteriosa oscuridad, quizás permanezca oculto en muchas personas cuando han
dejado de ser niños y no quieren admitirlo.
Puede ser horrible o bella, tan
diversa como enigmática.
Hay una noche tentadora y maligna que siempre acecha.
Si por descuido te dejas acariciar por
sus manos, caerás un día u otro en su
embaucador embrujo. Posee
engañosas proposiciones para hacerte su prisionero sin que apenas te des
cuenta. Lo prohibido cabe en su seno. Su siniestro encanto puede hechizarte si
la vives sin prudencia. No tiene adversarios, es la emperatriz de la maldad,
posee el atractivo de lo prohibido, la connivencia del barullo y el anonimato
de lo oscuro.
Existe otra noche, la del amor
instantáneo. Sensual y palpitante, que te puede hacer sentir el vértigo
infinito.
Te abrazará su penumbra, te
embriagará la humedad de sus besos y su
voz apasionada te envolverá entre susurros, después, el ritmo acelerado se
encargará de todo.
La noche es para vivirla, para
morir, nos espera la gran protagonista de nuestar vida.
LA NOCHE ETERNA.
