Es la primavera, que llega impetuosa preñada de vida y esperanza, pero no hay que ponderarla en demasía, cada vez el paso es más fatigoso.
Observé
un campo tupido
De
amapolas, sin color.
Hermosos
olivares floreciendo
Y
los vi como un desierto.
Recogí
unas herramientas oxidadas,
Que ya no tenían dueño
Sentí
un ladrido distante,
Que
me pareció un lamento
Y
un tejado cubierto de palomas,
Mientras
seguía lloviendo.
Y
la lluvia mojará otras primaveras
Y
el sol abrasará otras sementeras
Y
en otoño, otras hojas amarillas
Darán
paso a otro invierno,
Que
llegará de puntillas.